¿UTOPIA Y RETROTOPIA? ¿RETROTOPIA Y UTOPIA?
La nostalgia, ese sentimiento de pérdida y desplazamiento que vamos cubriendo con una pátina de nuestra propia fantasía personal confunde el hogar real con el imaginario. Svetlana Boym nos impulsa a pensar en cierta nostalgia "restauradora" y Zygmunt Bauman a reflexionar sobre esos mundos ideales, ubicados en un pasado perdido, robado,abandonado que, aún así, se ha resistido a morir a los que denomina "retrotopía"
¿Cual es el acto y cual su consecuencia? ¿Adoptamos las retrotopías porque seria imposible imaginar las utopías? o ¿Somos utópicos porque restauramos nuestras retrotopías?
¿Miramos hacia atrás y corregimos a nuestros próceres buscando justificaciones que avalen la historia oficial o, por el contrario, señalamos sus errores? Si la historia la escriben los que ganan, eso significa que existe otra historia.
Sin embargo, nuestra propia historia, la reciente, la que comenzó a escribirse en mi conciencia cuando aprendí a reflexionar y omití repetir lo que otras tradiciones, conforme sus modelos me imponían, guarda la imagen de una avenida de tierra con veredas altas en la periferia de una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en la República Argentina, que los días de lluvia volvía intransitable y las jornadas de sol, infranqueables por las huellas y la polvareda que contagiaba todo el humor de la vecindad; de los baldíos y la cancha de futbol con arcos improvisados; los chicos del conventillo y el hijo de la maestra.
¿Malversé recuerdos? ¿Los distorsiono? Los recuerdos que se han negado a ser olvidados y que hoy reciben en nombre de retrotopías porque reflejan una pintura edulcorada me han forjado y sin lugar a dudas me prepararon para la utopía. Si alguna vez dejo de pensar en la utopía, mi existencia adquiere el sinsabor pasivo de la permanencia y eso no me va a ocurrir, sencillamente porque soy el "Angelus Novus" pintado por Paul Klee interpretado por Zygmunt Bauman; es decir, su "Angel de la Historia" Mi rostro ya no mira al pasado; tampoco me interesa despertar a los muertos y recomponer lo que ha quedado reducido a pedazos aunque la tempestad que sopla del Paraíso se empeñe en empujarme hacia el futuro con las alas enredadas. Por el contrario, visualizo el futuro. Mis alas impelidas hacia atrás por el tormentoso viento que proviene del Infierno no me impiden avanzar. Uso mis brazos, las piernas y la vital necesidad de crecer
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